Raymond F. Cottrell, Doctor en Teología
(Documento presentado por primera vez al segundo simposio del Jesus Institute Forum del 2 al 4 de noviembre de 2001, y en público nuevamente el 9 de febrero de 2002, en la reunión de la Asociación de Foros Adventistas en San Diego, CA.)
Tomado de Jesus
Institute Forum
Traducción de Román Quirós M.
|
Jesus Institute Forum [Adición posterior (16 de octubre de 2002) a la anterior publicación del documento del Dr. Cottrell - Nota del Traductor]: Aunque nosotros los del JIF concordamos mayormente con el Dr. Cottrell acerca de las debilidades exegéticas de un punto de vista anterior, creemos que él no avanza lo suficiente hacia una correcta exégesis de Daniel 8:14. Acerca de los principales puntos de contención, proponemos otras soluciones (para ejemplos, vea por favor Daniel 8:14 e Isaías y un bosquejo exegético de Daniel 8:1-14): 1. Contrariamente al Dr. Cottrell, sostenemos que la visión de Daniel 8:14 y sus explicaciones, especialmente en Daniel 9:24-27, están íntimamente conectados con el Día de Expiación de Levítico 16. Es más, notamos más de 20 paralelos en concepto, uso de imágenes, y lenguaje de pacto entre el paradigma Día de Expiación del jubileo de pacto (Lev. 16:25-26) y la visión interpretación de pacto en Daniel 8-9. Nuestros antepasados adventistas vieron una conexión entre Daniel 8:14 y Levítico 16, pero no su pleno significado. 2. Sostenemos que la única explicación contextual de la "purificación [nitzedaq] del santuario" en Daniel 8:14 es los cumplimientos mesiánicos que debían completarse dentro de las 70 'semanas de años' en el marco del Día de Expiación del jubileo (Daniel 9:24-27): (1) "Terminar la prevaricación", (2) "poner fin al pecado", (3) "expiar la iniquidad", (4) "traer la justicia perdurable", (5) "sellar la visión y la profecía", (6) "ungir al Santo de los santos", (7) "hacer cesar el sacrificio y la ofrenda", y finalmente, (8) lo que "está determinado se derrame sobre el desolador". 3. Sostenemos que el verdadero significado contextual de Daniel 8 y 9 es mesiánico (cristocéntrico desde el punto de vista del NT). El significado contextual debe encontrarse en un paradigma de pacto bíblico-profético, no en una inadecuada construcción post-bíblica preterista, historicista, o futurista. A la luz del NT, Daniel 8:14 y Daniel 9:24 encuentran su verdadero cumplimiento en el sacrificio de Cristo en el Calvario a la mitad de la 70a. semana, y su consumación en el largamente esperado Segundo Advenimiento de Cristo (comp. Heb. 3-4) cuando Él venga nuevamente en gloria (Apoc. 11-14; Heb. 9:27-28). Planeamos añadir más a estos temas pronto. Nos regocijamos de que Daniel 8:14 nuevamente despierte interés entre cristianos serios, tanto Adventistas del Séptimo Día como otros. Daniel 8:14 es evangelio puro. Es tiempo de reclamarlo bíblicamente. LG |
La interpretación tradicional de Daniel 8:14 con su santuario y su juicio investigador, que dio origen al Adventismo del Séptimo Día y es la razón de su existencia como una bien definida entidad dentro del cristianismo, ha sido objeto de más críticas y debates, por parte tanto de adventistas como de no adventistas, que todas las otras facetas de su sistema de creencias juntas. Lo mismo ocurre con respecto a la disciplina de la iglesia sobre bases doctrinales, deserciones de la iglesia, y la distracción de tiempo, atención, y recursos de la misión que el adventismo percibe como suya en el mundo.
Se ha demostrado, repetida y consistentemente, que es posible que un ministro ordenado crea que Cristo era un ser creado (y no Dios en el pleno sentido de la palabra), o que una persona puede ganarse la salvación observando fielmente los Diez Mandamientos, o que Génesis 1 no es un relato literal de la creación que tuvo lugar hace apenas seis mil años - sin ser disciplinado, y sin que tenga que devolver sus credenciales ministeriales. Pero también se ha demostrado, repetida y consistentemente, que un ministro ordenado no puede cuestionar a sabiendas la autenticidad de la interpretación tradicional de Daniel 8:14, ni siquiera en su pensamiento, sin que se le revoquen sus credenciales ministeriales. Como se observa más abajo, en varios casos, ni siquiera medio siglo de fiel servicio a la iglesia ha sido suficiente para mitigar este resultado.
En consecuencia, es apropiado revisar el origen, la historia, y la metodología de la doctrina del santuario, examinarla sobre la base del principio de sola Scriptura y reconocidos principios exegéticos, y explorar procedimientos por medio de los cuales evitar repetir las traumáticas experiencias de la iglesia con ella en el pasado - aprender de la experiencia.
Hasta donde sea posible, este trabajo evita la terminología hermenéutica técnica, incluyendo la trasliteración de palabras hebreas usadas por los eruditos bíblicos. La trasliteración usada ha sido diseñada para permitir que las personas no familiarizadas con el hebreo bíblico aproximen la vocalización hebrea. Excepto por lo que de otro medio se menciona, las citas bíblicas dadas proceden de la Nueva Versión Standard Revisada (NRSV) [y la versión de 1960 Reina-Valera para los lectores de habla hispana -- NT]. El trabajo procede como sigue:
ORIGEN E HISTORIA DE LA DOCTRINA DEL SANTUARIO
1. Formación de la Doctrina del Santuario
2. Ellen G. White y la Doctrina del Santuario
3. Seis Dirigentes de la Iglesia Cuestionan la Doctrina
del Santuario
4. Continúan las Bajas En la Doctrina del Santuario
5. Reacción No Adventista a la Doctrina del Santuario
6. Mi Encuentro Personal Con la Doctrina del Santuario
UN EXAMEN DE LA DOCTRINA A LA LUZ DE SOLA SCRIPTURA
7. "Exponiendo Bien la Palabra de Verdad", 2 Timoteo 2:15
8. "Explicando Correctamente" Daniel 8:14
9. Defectos de la Doctrina del Santuario Tradicional
10. La Doctrina del Santuario y el Principio Sola Scriptura
EL OSCURANTISMO DOCTRINAL Y SU REMEDIO
11. El Oscurantismo y la Doctrina del Santuario
12. El Comité de Daniel y Apocalipsis
13. Un Remedio Permanente para el Oscurantismo
14. La Autenticidad del Adventismo
1. Formación de la Doctrina del Santuario
Los Adventistas del Séptimo Día pioneros heredaron su identificación del año 1844 como el final de los 2300 "días" predichos en la versión King James de Daniel 8:14 según William Miller. Miller, que anteriormente había sido un escéptico jurado, se convirtió en 1816 y con el tiempo se convirtió en predicador bautista laico. Dedicó sus primeros dos años como cristiano recién nacido a estudiar la Biblia diligentemente, lo cual con el tiempo se enfocó sobre Daniel 8:14 y la conclusión de que el pasaje predecía la segunda venida de Cristo "para el año de 1843".
Según la Enciclopedia Adventista del Séptimo Día, Miller "declaró repetidamente que sus puntos de vista proféticos no eran nuevos", sino que insistía en que llegó a sus conclusiones exclusivamente por medio de su propio estudio de la Biblia y su referencia a una concordancia. En el volumen 4 de su libro La Fe Profética de Nuestros Padres, Le Roy Edwin Froom observa que Miller no fue de ninguna manera el "originador" de la idea de que los 2300 "días" eran años proféticos que terminaron en 1843, y que es "un simple hecho histórico que el origen de la idea de que los 2300 años terminaron ese año, y su amplia circulación, era por entero anterior a William Miller e independiente de él".1
¿Mediante qué proceso llegaron Miller, este formidable grupo de estudiantes bíblicos, y los pioneros adventistas a 1843/1844 como el final de los 2300 "días" de Daniel 8:14? Dependiendo de la traducción King James de 1611 de la Biblia (la única disponible entonces), ellos (1) identificaron su "santuario" como la iglesia en la tierra, (2) aceptaron la interpretación de la King James de erev boquer (literalmente, "tardes mañanas") como "días", (3) adoptaron el principio de "día por año" en la profecía bíblica, y por esa razón interpretaron los 2300 "días" como años proféticos, (4) consideraron las setenta "semanas" de Daniel 9:24-27 como el primer segmento de estos 2300 años, (5) identificaron la cesación del sacrificio y la ofrenda durante la última mitad de la septuagésima de las setenta "semanas" (versículo 27) con la crucifixión de Jesús,2 (6) calculando hacia atrás desde la crucifixión, identificaron el decreto del rey persa Artajerjes Longímano en su septuagésimo año (Esdras 7), a lo cual se alude en Daniel 9:25, ubicando así el comienzo de los 2300 años en el año 457 A.C., (7) con el año 457 A.C. como su punto de partida, los hicieron terminar "aproximadamente en el año 1843", (8) adoptaron la interpretación KJV de nitsdaq (literalmente, "corregido", "restaurado") como "purificado", y (9) llegaron a la conclusión de que la purificación del santuario de Daniel 8:14 significaba la purificación de la iglesia en la tierra (y por ende de la tierra misma) por medio del fuego a la segunda venida de Cristo.
Cuando el gran chasco de octubre 22 de 1844 demostró de forma concluyente que la identificación, por parte de Miller, del "santuario" de Daniel 8:14 como la iglesia en la tierra, y la naturaleza de la purificación por medio del fuego a la segunda venida de Jesús,3 estaban erradas, los pioneros adventistas re-identificaron el "santuario" del versículo 14 como el del libro de Hebreos en el cielo,4 y su purificación como la contraparte celestial de la purificación del antiguo santuario el Día de Expiación.5
Conservando, sin embargo, la presunta validez de octubre 22 de 1844 como el cumplimiento de Daniel 8:14 y el concepto de que implicaba el pronto regreso de su Señor, los desencantados pioneros adventistas supusieron que el tiempo de oportunidad para la humanidad había terminado realmente en aquel fatídico día, y que sólo los que esperaban el regreso de Jesús en ese tiempo eran elegibles para la vida eterna. Se refirieron a este concepto como "la puerta cerrada" de la parábola de las diez vírgenes.6 Pronto asociaron la teoría de la "puerta cerrada" a la idea de que el santuario de Daniel 8:14 era el santuario en el cielo, del libro de Hebreos, que "la puerta cerrada" era la "puerta" entre el lugar santo y el lugar santísimo en ese santuario, que el 22 de octubre Cristo había terminado su ministerio en el lugar santo y entrado a su ministerio como sumo sacerdote en el lugar santísimo, y se refirieron a este ministerio allí como un "juicio investigador".
Durante varios años, la "manada pequeña" de pioneros Adventistas del Séptimo Día "esparcidos" creyeron que la fase de juicio investigador del ministerio de Cristo sería muy breve (a lo mucho de cinco años),7 después de los cuales Él regresaría inmediatamente a la tierra. El acceso eventual de nuevos miembros, que no habían estado en el movimiento de 1844, a la "manada pequeña" demostró ser evidencia convincente de que la puerta de la misericordia permanecía abierta, y para principios de la década de 1850, los adventistas abandonaron el aspecto de la "puerta cerrada" de la interpretación de que Daniel 8:14 se refería al santuario en el cielo.
Esto completó la tradicional interpretación adventista de Daniel 8:14, el santuario, y el juicio investigador, que fue conocida comúnmente de allí en adelante como "la doctrina del santuario", establecida en cada declaración de creencias, más recientemente como el artículo 23 de las 27 Creencias Fundamentales adoptadas en la sesión de la Conferencia General en New Orleans en 1980.
2. Ellen G. White y la Doctrina del Santuario
El argumento final en defensa de la interpretación tradicional de Daniel 8:14 cada vez que han surgido preguntas en relación con este pasaje, ha sido la explícita afirmación de ella por parte de Ellen White. Como la presunta intérprete infalible de la Escritura, su apoyo siempre ha zanjado la controversia. Por ejemplo, en 1888, cuarenta y cuatro años después del gran chasco del 22 de octubre de 1844, ella escribió: "El pasaje bíblico que por encima de todos los demás había sido tanto el fundamento como el sostén principal de la fe adventista, fue la declaración: 'Hasta dos mil y trescientos días; luego el santuario será purificado'".8 Dedicó un capítulo entero de The Great Controversy a defender y explicar la doctrina del santuario.9 Dieciocho años más tarde, en 1906, escribió nuevamente: "La correcta comprensión del ministerio en el santuario celestial es el fundamento de nuestra fe". 10
Para entender estas dos declaraciones en su contexto histórico, es importante recordar que ella y muchos otros que vivían en ese tiempo habían experimentado personalmente el gran chasco de octubre 22 de 1844. Sus afirmaciones sobre el chasco eran absolutamente correctas históricamente. La experiencia estaba todavía vívida en su propia mente y en las mentes de muchos otros. En ambas afirmaciones, Ellen White simplemente expresa hechos históricos; no está interpretando la Escritura. En 1895 escribió: "Con relación a la infalibilidad, nunca la he reclamado para mí; sólo Dios es infalible".11 "La Biblia es la única regla de fe y doctrina. ... Sólo la Biblia ...[es] el fundamento de nuestra fe. ... Sólo la Biblia debe ser nuestra guía. Las Sagradas Escrituras deben ser aceptadas como la revelación autorizada e infalible de la voluntad [de Dios]. ... Debemos recibir la palabra de Dios como la autoridad suprema".12 Podrían citarse numerosas afirmaciones similares.13 Es importante recordar que ella nunca se consideró exégeta de la Biblia. En numerosas ocasiones, cuando se le preguntó acerca de lo que sus interrogadores proponían aceptar como una interpretación autorizada e infalible de un pasaje bíblico en disputa, ella rehusó, y les dijo que fueran a la Biblia para obtener la respuesta.
Es también vital recordar que, en sus más o menos 47,00014 citas, ella usa la Biblia de dos maneras claramente diferentes: (1) para citarla cuando narra una historia bíblica en su propio contexto, y (2) para aplicar principios bíblicos en sus consejos para la iglesia en la actualidad - fuera de su contexto bíblico.
Una clara ilustración de este doble uso de la Biblia es su serie de comentarios sobre Gálatas 3:24: "La ley ha sido nuestro ayo para llevarnos a Cristo". (1) En 1856, ella identificó esa ley como el sistema de ley ceremonial de los tiempos antiguos, y específicamente no los Diez Mandamientos.15 (2) En 1883, ella nuevamente identificó esa "ley" como "las anticuadas ceremonias del judaísmo".16 (3) En 1896, escribió: "En este pasaje, el Espíritu Santo, por medio del apóstol, está hablando especialmente de la ley moral".17 (4) En 1900, escribió: "Se me pregunta concerniente a la ley en Gálatas. ... Respondo: tanto la ley ceremonial como el código moral de los Diez Mandamientos".18 (5) En 1911, nuevamente identificó la ley en Gálatas como exclusivamente "las anticuadas ceremonias del judaísmo".19
En estas tres inversiones (la ley ceremonial exclusivamente, los Diez Mandamientos exclusivamente, tanto la ley ceremonial como los Diez Mandamientos, la ley ceremonial exclusivamente), se contradijo ella, o cambió de idea repetidamente? ¡Ni lo uno ni lo otro! Una lectura cuidadosa de cada declaración en su propio contexto pone en evidencia que (1) cuando ella identifica la ley en Gálatas como el sistema de ley ceremonial de los tiempos antiguos comenta Gálatas en su propio contexto histórico, y (2) cuando ella aplica el principio de que se habla a nuestro tiempo, lo hace fuera de su contexto bíblico. El principio involucrado en los días de Pablo y en los nuestros es idéntico: los gálatas no podían salvarse mediante una rigurosa observancia de las leyes ceremoniales; ¡y nosotros tampoco podemos salvarnos mediante una rigurosa observancia de los Diez Mandamientos! ¡Las dos definiciones contradictorias de la ley en Gálatas son tanto válidas como exactas! Un cuidadoso examen de las miles de citas bíblicas de Ellen White, o las alusiones a la Biblia, ponen en evidencia que sus declaraciones históricas en relación con Daniel 8:14 son históricamente exactas con respecto a la experiencia de 1844, y no una negación de lo que el pasaje significó en los tiempos de Daniel.
Podemos considerar la explicación del santuario celestial del gran chasco como una prótesis, una muleta espiritual, que permitió a "la manada pequeña" de los pioneros adventistas "dispersos por la tierra" sobrevivir al gran chasco de octubre 22 de 1844 y conservar la fe en el inminente regreso de Jesús, como les sucedió a tantos otros. Esa explicación era lo mejor que podían tener, dado el método de textos de prueba del cual dependían por necesidad. Con el método histórico a nuestra disposición hoy día, ya no necesitamos esa muleta y haríamos bien en guardarla en el anaquel de la historia. En nuestro testimonio del evangelio eterno hoy día, es contraproducente por igual para los adventistas bíblicamente ilustrados y los no adventistas.
3. Seis Dirigentes de la Iglesia Que Cuestionaron la Doctrina del Santuario
Durante aproximadamente cuarenta años, la doctrina del santuario no hizo enarcar ningunas cejas conocidas ni despertó protestas. Pero, en promedio, cada quince o veinte años desde 1887, un administrador de la Iglesia o instructor bíblico experimentado, respetado, y digno de confianza ha llamado la atención de otros dirigentes de iglesia sobre ciertos defectos en la tradicional interpretación de Daniel 8:14, devolvió sus credenciales ministeriales, y, o fue desfraternizado o voluntariamente abandonó la iglesia. ¡Con una o dos posibles excepciones, ninguno de ellos habló ni enseñó acerca de sus dudas en relación con la autenticidad bíblica de la doctrina del santuario, pero fue despedido por tener tales pensamientos y compartirlos con otros dirigentes de la iglesia! Además, ninguno de ellos era novato, sino un experimentado administrador de iglesia o instructor bíblico. Tres de ellos sirvieron fielmente a la iglesia por más de medio siglo.
Que se sepa, el primer dirigente de la iglesia en cuestionar la doctrina del santuario fue Dudley M. Canright, en 1887. Damos por descontado que podría haber tenido más tacto y sido más paciente, pero por más de veinte años sirvió a la iglesia como ministro, evangelista capaz, administrador, y algunas veces como miembro del Comité de la Conferencia General, y se había ganado el derecho a que se le escucharan sus puntos de vista en una audiencia sin prejuicios. Pero "los hermanos" o no escucharon o no entendieron, aparentemente ambas cosas. Voluntariamente abandonó la iglesia y se convirtió en un oponente del Adventismo, tan encarnizado y efectivo como su defensor había sido antes.
Canright en seguida publicó un libro, Seventh-day Adventism Renounced [Mi Renuncia al Adventismo del Séptimo Día], para advertir a la gente de los errores del Adventismo. El libro ha sido traducido a numerosos idiomas, y todavía es usado efectivamente para advertir a la gente contra el Adventismo. Un adventista honesto e informado que lea el libro en la actualidad tendría que reconocer que gran parte de su diatriba contra la doctrina del santuario estaba justificada, y todavía lo está. 20
Como Canright, Albion F. Ballenger había servido fielmente a la iglesia durante muchos años, y en 1905 era el administrador encargado de la Misión Irlandesa. Era un orador y escritor capaz, y un estudioso diligente de las Escrituras. Como Canright, Ballenger nunca había mencionado en público sus puntos de vista sobre el santuario, pero un comité de veintincinco miembros que la Conferencia General nombró para escucharle informó que Ballenger sostenía posiciones, en relación con el ministerio de Cristo en el santuario celestial, contrarias a las de la iglesia. Él reconoció la posibilidad de que estuviese errado, y rogó que alguien le señalara en la Biblia dónde se había equivocado, pero nadie lo hizo, ni en ese tiempo ni más tarde.
La iglesia le retiró sus credenciales ministeriales y le desfraternizó por lo que creía, no por nada que hubiese dicho o hecho. Veintincinco años más tarde, W. W. Prescott (miembro de los comités ad hoc de la Conferencia General nombrados para reunirse con los disidentes) comentó en una carta dirigida a W. A. Spicer, en aquel entonces presidente de la Conferencia General: "He esperado todos estos años que alguien le contestara adecuadamente a Ballenger, Fletcher y otros en relación con sus posiciones sobre el santuario, pero no he visto ni oído nada". Posteriormente, Ballenger explicó sus puntos de vista en el libro Cast Out for the Cross of Christ [Expulsado Por Amor A la Cruz de Cristo]. "Nadie" - se lamentó - "que no la haya experimentado puede darsssee cuenta de la angustia de espíritu que abruma a aquél que, durante el estudio de la Palabra, encuentra verdades que no armonizan con lo que durante toda una vida ha creído y enseñado que es vital para la salvación de las almas".21
Después de como veinte años como ministro ordenado, misionero en el extranjero, y con el tiempo, instructor bíblico en la Escuela Superior de Avondale en Australia, William W. Fletcher renunció voluntariamente al ministerio en 1930 y cortó su conexión con la iglesia, bajo presión administrativa, únicamente a causa de sus puntos de vista en relación con los errores en la interpretación tradicional de Daniel 8:14. Dos años más tarde, publicó Reasons for My Faith [Razones de Mi Fe], estableciendo sus puntos de vista sobre el santuario y el ministerio de Cristo como nuestro gran Sumo Sacerdote. Una lectura objetiva tanto de la Biblia como del libro Razones llevará a la conclusión de que la manera en que Fletcher entendía la primera era superior a la de sus críticos.22
Louis R. Conradi sirvió fielmente a la iglesia durante cincuenta y dos años, gran parte del tiempo como vice-presidente de la Conferencia General para la División Central Europea. Era un ávido erudito bíblico y estudiante de historia, así como administrador capaz, y escribió extensamente. Era muy respetado por sus colegas administradores. Durante más de treinta años, aumentaron preguntas en su mente en relación con la tradicional interpretación de Daniel 8:14, preguntas que él compartió primero con unos pocos dirigentes de la iglesia en 1928 y que a su debido tiempo condujeron a una formal audiencia ante un comité ad hoc de treinta y tres miembros designados por una Conferencias General, la devolución de sus credenciales ministeriales, y su separación voluntaria de la iglesia en 1931.
Inmediatamente se unió a los Bautistas del Séptimo Día, que le suministraron credenciales ministeriales, le dieron permiso para predicar las enseñanzas Adventistas del Séptimo Día, y le hicieron su representante oficial en Europa. Hasta su muerte, Conradi expresó confianza en la integridad fundamental del Adventismo, a pesar de sus errores en la doctrina del santuario.23
William W. Prescott era una persona versátil que, durante una vida de servicio para la iglesia de más de medio siglo (1885-1937), se distinguió como escritor, redactor, editor, educador, administrador, y erudito bíblico. Como Conradi, su estudio de la Biblia le condujo a un reconocimiento de serias fallas en la doctrina del santuario, las cuales, sin embargo, nunca expresó públicamente. Conservó plena confianza en la credibilidad básica del mensaje Adventista. Su único "error" ocurrió en 1934, cuando compartió sus puntos de vista con algunos de "los hermanos" de la oficina central, que se volvieron contra él. Sin embargo, a diferencia de Conradi, permaneció con la iglesia y nunca entregó sus credenciales ministeriales, sino que regresó a Washington, D. C., donde estuvo en comunidad con sus críticos y participó activamente en varias actividades de la Conferencia General.
Después de muchos años de servicio para la iglesia, Harold E. Snide enseñaba Biblia en el Southern Junior College (ahora Southern Adventist University). Adventista de tercera generación y diligente estudioso de las profecías bíblicas, encontró problemas con la interpretación tradicional de Daniel, especialmente en relación con el ministerio de Cristo tal como está establecido en el libro a los Hebreos. Fue a los dirigentes en Washington con los problemas que lo inquietaban, pero no encontró ayuda. El conflicto entre la interpretación tradicional de Daniel 8:14 y las Escrituras resultó ser una experiencia traumática que, a su debido tiempo, más o menos en 1945, le llevó a retirarse de la iglesia. Sin embargo, Snide continuó siendo un fiel adventista, y se fue a vivir con sus padres en Takoma Park, donde yo le conocí.
La experiencia de R.A. Greive fue única en que, como presidente de la Conferencia de Queensland en Australia, nunca cuestionó la doctrina del santuario. Su preocupación era alentar la experiencia de la justificación y la justicia por la fe como está presentada en los libros de Romanos y Hebreos, y su contraparte, la perfección inmaculada de Cristo Jesús. Sin embargo, los dirigentes de la iglesia en la oficina de la división le acusaron de estar en conflicto con el concepto de un juicio investigador como la purificación del santuario, al cual se refiere Daniel 8:14 y que está explicado en Hebreos 9.
Si, como escribió Pablo en Romanos 8:1, no hay "ahora, pues, ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús", ¿cómo puede el registro de esos pecados ser conservado y revisado durante el curso de un juicio investigador?, preguntaba Greive. También señaló que, según Hebreos 7:27 y 9:6-12, Cristo completó en la cruz su equivalente del ministerio en el segundo compartimiento cuando ascendió al cielo, no dieciocho siglos más tarde. Durante su jucio, Greive aceptó ir, hasta donde se lo permitía su "conciencia bien informada", para estar en armonía con sus hermanos, pero para ellos eso no era suficiente. En 1956, le fueron retiradas sus credenciales, y se retiró de la iglesia.24
¡Pensemos en el tiempo, la atención, y el costo de disciplinar a estos seis administradores y eruditos bíblicos mencionados más arriba, que han sido distraídos de la misión de la iglesia para mundo! Pensemos también en la angustia y el pesar que estas seis personas han experimentado y a menudo expresado. ¡Pensemos también en el daño que algunos de ellos han hecho a la iglesia!
4. Continúan las Bajas Causadas por la Doctrina del Santuario
Como un aeroplano que súbitamente entra en una zona de turbulencia en tiempo claro, el Dr. Desmond Ford comenzó a encontrar, en 1945, problemas exegéticos con la interpretación tradicional adventista de Daniel 8:14, el santuario, y el juicio investigador. Se propuso poner juntas todas las piezas dispares en un patrón coherente que resolviera los problemas, que fuera fiel a los confiables principios exegéticos, y que le dejaran siendo un Adventista del Séptimo Día dedicado con plena confianza en la integridad de la iglesia como auténtico testigo del evangelio eterno.
Durante los siguientes diez o quince años, Ford descubrió que algunos de sus contemporáneos, y otros antes que él, habían luchado con los mismos problemas. En su documento definitivo de 991 páginas sobre Glacier View, Daniel 8:14, el Día de Expiación, y el Juicio Investigador, Ford menciona por sus nombres a doce dirigentes adventistas con los cuales había discutido los problemas, personalmente o por correspondencia. Dedicó su discurso de master y una de sus disertaciones doctorales al tema. Sus comentarios publicados sobre los libros de Daniel y Apocalipsis suman más de dos mil páginas. Probablemente ha dedicado al tema más estudio erudito, y escrito más extensamente sobre él, que cualquier otra persona en la historia.
Durante su larga permanencia como director del departamento de teología en el Avondale College en Australia, preparó a la mitad o más de los ministros en Australia. En el aula de clases y mediante su ejemplo personal, inspiró a miles de jóvenes para Cristo. Siempre era solicitado como orador, y miles dan testimonio de entender mejor y apreciar mejor el evangelio como resultado del testimonio de él. Su tema fue siempre - y todavía lo es - la salvación por fe en Cristo Jesús.
Ford nunca discutió en público los aspectos controversiales de la doctrina del santuario - hasta octubre 27 de 1979, como profesor de intercambio en el Pacific Union College, cuando varios miembros de la facultad le invitaron a discutir sus puntos de vista sobre la cuestión del santuario durante una reunión abierta un sábado por la tarde. Treinta y cuatro años de silencio sobre el tema seguramente reflejan una reserva pastoral y erudita dignas de encomio. La presentación en el PUC "fue positiva sobre el papel providencial de los Adventistas y Ellen White". Sin embargo, tres ministros retirados detectaron lo que percibieron como herejía, e informaron su versión de las observaciones de Ford al presidente de la junta directiva de la escuela superior.
En vista de que Ford era todavía empleado del Avondale College en Australia y que debía regresar a Avondale al final del año lectivo de 1979-1980, el presidente lógicamente refirió el asunto a la Conferencia General. En agosto de 1980, 115 prominentes administradores y eruditos bíblicos de alrededor del mundo (al costo estimado de un cuarto de millón de dólares cada administrador) fueron convocados a Glacier View 25 en Colorado, para que sirvieran como Comité Revisor del Santuario. Se les dieron instrucciones específicas de que no evaluaran las creencias de Ford con respecto a Daniel 8:14, el santuario, y el juicio investigador a la luz de la Biblia misma, sino según estas doctrinas estaban presentadas en la declaración de las 27 Creencias Fundamentales, que la iglesia ya había establecido como normativas. Varias semanas más tarde, la División Australasiática le retiró sus credenciales ministeriales.
El procedimiento en Glacier View consistió de una reafirmación de la interpretación adventista tradicional de Daniel 8:14. Pero a Ford no se le dio ninguna oportunidad para que presentara las razones para su interpretación "apotelesmática" de este pasaje, según la cual la interpretación adventista tradicional era uno de varios cumplimientos de la profecía, no el cumplimiento. Nuevamente - como siempre - la iglesia no examinó las razones para disentir de la interpretación tradicional de Daniel 8:14, y sólo la reafirmó en tono estentóreo. En realidad, el informe de consenso votado al término de la conferencia, que había durado una semana, concordó tácitamente con Ford sobre seis principales puntos exegéticos. Más tarde, unos cuarenta eruditos bíblicos firmaron un documento conocido como la Afirmación de Atlanta, reprochándole a Neal Wilson la manera en que la iglesia había tratado a Ford durante y después de Glacier View.
En su "retiro" involuntario, Ford ha continuado proclamando el evangelio, en un ministerio que él llama "Good News Unlimited". A diferencia de Canright, Ballenger, y otros antes que él, que se enbarcaron en vendettas contra la iglesia, Ford ha continuado siendo un dedicado Adventista del Séptimo Día de corazón, y conservó su membresía en la iglesia.26
Ford, que hora está retirado en su nativa Queensland, Australia, es el único superviviente de numerosos encuentros traumáticos con la interpretación tradicional de Daniel 8:14. Desearíamos que tales encuentros con la doctrina del santuario fueran cosa del pasado. Pero una nueva generación de víctimas está repitiendo nuevamente las experiencias traumáticas de Ford. Si el pasado es alguna indicación del futuro, estas experiencias se repetirán por tiempo indefinido, a menos y hasta que la iglesia enfrente los hechos objetivamente y los maneje realística y responsablemente en armonía con el principio de sola Scriptura.
Se dice que más de 150 ministros ordenados, mayormente en Australia, devolvieron sus credenciales ministeriales como secuela del affair Ford. Cientos de laicos, la mayoría en los Estados Unidos, abandonaron la iglesia y formaron ebullentes "comunidades" como resultado de la situación.
Dale Ratzlaff era pastor de la iglesia de Watsonville en la Conferencia del Centro de California y maestro de Biblia en la cercana Academia de la Bahía de Monterrey cuando, en 1981, fue abruptamente despedido por la Conferencia por expresar la convicción, compartida por la mayoría de los cuarenta o más eruditos bíblicos en Glacier View, de que la administración había juzgado erróneamente y maltratado a Desmond Ford el año anterior. Los pastores de la iglesia de Watsonville nos invitaron al Dr. Fred Veltman, del Pacific Union College, y a mí para que nos reuniéramos con la iglesia el sábado siguiente, durante el cual tratamos de vertir petróleo sobre las agitadas aguas.
Ratzlaff abandonó la Iglesia Adventista, y vagó (tanto geográfica como ideológicamente) por varios años, después de los cuales se embarcó en lo que él llama Life Assurance Ministries, primero en Sedona y ahora en Glendale, Arizona, con el propósito de advertir a los adventistas y a otros contra la iglesia. Primero publicó una polémica contra el sábado, de 350 páginas, y en 2001, el libro La Doctrina Sectaria de los Adventistas del Séptimo Día, de 384 páginas, que él describe como "una apelación a los dirigentes ASD". En la Doctrina Sectaria, el blanco es la interpretación tradicional adventista de Daniel 8:14, la doctrina del santuario, y el juicio investigador. En 1999, comenzó a publicar Proclamation, una publicación bimensual dedicada a advertir a los adventistas y a otros contra el adventismo. Aquí en el Oeste, la cruzada de Dale está teniendo por lo menos cierto éxito. También edita la obra del Dr. Jerry Gladson A Theologian´s Journey From Seventh-day Adventism to Mainstream Christianity [Viaje Desde el Adventismo Hasta la Corriente Principal del Cristianismo], de 383 páginas (copyright 2001).27
El Dr. Gladson tuvo la muy considerable desgracia de servir en la facultad del Southern Adventist College (ahora Universidad). Si hubiese estado enseñando en cualquiera de las otras ocho escuelas superiores o universidades adventistas en los Estados Unidos, probablemente todavía sería ministro y maestro adventista. Sothern funciona como una agencia de la faja del oscurantismo bíblico en el sur. Además, dependía (y todavía depende), hasta un grado considerable, de la generosidad de dedicados ultra-fundamentalistas, que insisten en que la escuela funcione bajo principios ultra-fundamentalistas. Nuevamente, el blanco fue la doctrina tradicional del santuario y la acusación de lo que Gladson pensaba acerca de ella, no nada que hubiese enseñado en clase.
El Dr. Gerhard F. Hasel, entonces decano del Seminario Teológico Adventista, ex-estudiante y maestro de Southern, e implacable personificación del oscurantismo adventista, desempeñó un activo papel en el linchamiento del Dr. Gladson, un papel en el cual Hasel ya se había distinguido en el seminario. El director del departamento de religión de Southern, a quien le tocaba administrar el golpe de gracia, era tan cerrado de mente y tan despiadado como Torquemada, un papel en el cual ya se había distinguido como director del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General. ¿Qué oportunidad tenía Gladson de una justa evaluación y un fallo justo acerca de los cargos contra él? Finalmente, el presidente de la junta directiva de la escuela superior se distinguía bien como un oscurantista comprometido o como instrumento voluntario de la extrema derecha adventista.
Jerry Gladson no fue despedido, ni se le retiraron sus credenciales ministeriales. Continuó siendo ministro ordenado hasta que sus credenciales expiraron y no le fueron renovadas. En vez de eso, se creó una cacería de brujas, en la cual la partida resultó ser el menor de dos males. No hubo ninguna audiencia formal. Nadie trató de entender, ni le importaron a nadie, sus razones para pensar como pensaba. Los fariseos estaban en control, y eso era todo. ¡Una situación verdaderamente anómala!27
Janet Brown se hizo Adventista del Séptimo Día en 1985. Como laica, leía la Biblia ávidamente, y como tal "comenzó a notar más y más problemas e inconsistencias entre las enseñanzas ASD y la Biblia". Durante un tiempo, hizo caso omiso de estas "grietas en la armadura del adventismo", pero, "al comenzar a acumularse la evidencia", pensó que ya no podía continuar siendo "honesta consigo misma" y al mismo tiempo ser Adventista del Séptimo Día. Para ella, el juicio investigador se parece al purgatorio católico romano, por cuanto mantiene a la gente en suspenso en cuanto a su situación delante de Dios, y "no tiene sentido bíblicamente". En 1995, abandonó la Iglesia Adventista y ahora tiene una página web dedicada a oponérsele.28
Don W. Silver, de Ashland, Kentucky, es otro laico que abandonó el adventismo recientemente, principalmente a causa de la doctrina del santuario, a la cual se opone vehementemente. Evidentemente bien educado, habla con fervor y lógica precisa. Su esposa, que como él, es bien educada, enseña en la cercana Universidad de Marshall, y continúa siendo fiel adventista y dirigente de la Iglesia Adventista local. Sus dos hijas crecidas han seguido a su padre en el agnosticismo.29
Podrían citarse, por supuesto, otras ilustraciones contemporáneas de oposición a la doctrina del santuario y la apostasía resultante. Conozco personalmente a otros empleados de la iglesia que han sido despedidos por la misma razón, y sé de laicos que han abandonado la iglesia, y de familias que se han disuelto como resultado de esto. El problema del santuario todavía está con nosotros, y está tocando las vidas de sinceros Adventistas del Séptimo Día.
5. Los No Adventistas Reaccionan a la Doctrina del Santuario
Fue la doctrina del santuario basada en Daniel 8:14 lo que nos convirtió en Adventistas del Séptimo Día y la que continúa siendo en la actualidad la piedra angular de nuestro distintivo sistema de creencias y nuestra misión en el mundo. Acerca de esta doctrina, escribió Ellen White: "El texto bíblico que por encima de todos los demás había sido tanto el fundamento como la columna central de nuestra fe fue la declaración: 'Hasta dos mil y trescientos días; luego el santuario será purificado'"30 y "La correcta comprensión del ministerio en el santuario celestial es el fundamento de nuestra fe". "Ni un alfiler ha de ser quitado de lo que el Señor ha establecido. el enemigo traerá falsas teorías, como la de que no hay santuario. Éste es uno de los puntos sobre los cuales algunos se apartarán de la fe".31
Cuando, a mediados de la década de 1950, Walter Martin y Donald Grey Barnhouse exploraron las enseñanzas adventistas en profundidad con personas designadas por la Conferencia General, llegaron a la conclusión de que, con dos excepciones, estamos en armonía con el evangelio: (1) nuestra doctrina del santuario, y (2) el papel que popularmente atribuímos a Ellen White como intérprete infalible de la Escritura, en contradicción con sus propias afirmaciones explícitas en sentido opuesto. Llegaron a la conclusión de que la primera viola el principio sola Scriptura de la Reforma.32 De él, escribió Barnhouse:
Para mí, la doctrina [del santuario] es, en la historia religiosa, el más colosal fenómeno psicológico para salvar las apariencias. Personalmente, no creemos que hay ni siquiera la sospecha de un versículo en las Escrituras que sustente tan peculiar posición, y además, creemos que cualquier esfuerzo para establecerlo es caduco, inútil, e improductivo. ... [No es] importante, y es casi ingenuo.33Tal es la reacción usual de eruditos bíblicos no adventistas y otros bíblicamente informados no adventistas a nuestra doctrina del santuario.34
6. Mi Encuentro Personal Con la Doctrina del Santuario
La primera vez que encontré problemas cn la interpretación tradicional de Daniel 8:14 profesionalmente fue en la primavera de 1955, durante el proceso de redactar comentarios sobre el libro de Daniel para el tomo 4 del Comentario Bíblico Adventista. Como obra destinada a cumplir con los más precisos estándares eruditos, teníamos el propósito de que nuestro comentario reflejara el significado que obviamente se habían propuesto los escritores bíblicos. Como comentario adventista, también debía reflejar, con tanta precisión como fuese posible, lo que los adventistas creen y enseñan. Pero en Daniel 8 y 9, encontramos absolutamente imposible cumplir con estos dos requisitos.35
En 1958, Review and Herald Publishing Association necesitaba nuevas placas de impresión para el libro clásico Bible Readings [Lecturas Bíblicas], y se decidió revisarlo donde fuese necesario para conformarlo con el Comentario. Volviendo al libro de Daniel, decidí intentar una vez más encontrar un modo de ser absolutamente fiel tanto a Daniel como a la interpretación tradicional adventista de 8:14, pero nuevamente encontré que era imposible. Luego formulé seis preguntas en relación con el texto hebreo del pasaje y su contexto, las cuales presenté a cada uno de los maestros de escuela superior versados en hebreo, y a cada director de departamento de religión en todas nuestras escuelas superiores de Norteamérica -- todos ellos amigos personales míos. Sin excepción, contestaron que no existe ninguna base ni lingüística ni contextual para la interpretación tradicional adventista de Daniel 8:14.36
Cuando los resultados de este cuestionario llamaron la atención del presidente de la Conferencia General, él y los Oficiales nombraron un supersecreto Comité Para Problemas con el Libro de Daniel, del cual yo era miembro. Reuniéndonos de modo intermitente durante cinco años (1961-1966), consideramos 48 documentos relativos a Daniel 8 y 9, y en la primavera de 1966 suspendimos las reuniones sine die, sin haber podido llegar a un consenso.37
La experiencia sobre Daniel con el Comentario, que ya he mencionado, me llevó a un estudio profundo, abarcante, sin prisas, en mi tiempo libre, de Daniel 7 al 12, que continuó sin interrupción durante diecisiete años (1955-1972), en busca de una solución concluyente para el problema del santuario. Mi objetivo era estar plenamente preparado, con información bíblica definitiva y objetiva, la próxima que se suscitara la cuestión en el curso de mi ministerio a favor de la iglesia.
Entre otras cosas, memoricé, en hebreo, todas las porciones pertinentes de Daniel 8 al 12 (60 versículos) para poder recordarlas y compararlas instantáneamente, llevé a cabo exhaustivos estudios38 de más de 150 palabras hebreas pertinentes a través del Antiguo Testamento, palabras que Daniel usa, estudié en detalle la gramática y la sintaxis hebreas, hice un minucioso análisis de los datos contextuales,39 comparé las traducciones de Daniel en griego antiguo y latín,40 investigué los pasajes pertinentes apócrifos y en el Nuevo Testamento,41 seguí la pista de la interpretación judía y cristiana de Daniel desde los tiempos antiguos hasta los modernos,42 y efectué un estudio concienzudo de la formación, desarrollo, y subsiguiente experiencia adventista con la doctrina tradicional del santuario.43 Después de un tiempo, incorporé los resultados de esta investigación en un manuscrito de 1100 páginas, que más tarde reduje a 725 páginas, pero que decidí no dar a la luz para su publicación hasta que fuese el momento apropiado.
Las consideraciones que enteceden demuestran de manera concluyente que nuestra interpretación tradicional de Daniel 8:14, el santuario, y el juicio investigador, como lo establece el Artículo 23 de las Creencias Fundamentales, no refleja con exactitud la enseñanza de la Biblia con respecto al ministerio de Cristo a nuestro favor desde su regreso al cielo.44 En consecuencia, es apropiado (1) observar que, por esa razón, el Artículo 23 es defectuoso,45 (2) revisar el artículo para que refleje con exactitud la enseñanza bíblica sobre este aspecto del ministerio de Jesús, y (3) sugerir un proceso diseñado para proteger a la iglesia de ésta y similares experiencias traumáticas en el futuro.46
Algunos de los conceptos asociados con el juicio investigador son, de hecho, bíblicos, pero la Biblia misma en ninguna parte los asocia con un juicio investigador, para el cual no hay en absoluto ninguna base de acuerdo con el principio de sola Scriptura.47
Después de ascender al cielo, Jesús les aseguró a los discípulos: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28:20. El libro de Hebreos es nuestra fuente principal de información sobre su ministerio en el cielo a favor de ellos y de nosotros desde ese momento. Sugiero que el siguiente resumen compuesto de su ministerio como está presentado en Hebreos proporciona un base apropiada para una revisión del Artículo 23 de las Creencias Fndamentales, si se desea a su debido tiempo una tal declaración. El autor de Hebreos presenta el ministerio de Cristo en el cielo, a nuestro favor, por analogía con el papel del sumo sacerdote en el ritual del antiguo santuario:
En la cruz, Jesús se ofreció a sí mismo como único sacrificio para siempre, que expió los pecados de los que se acercan a Dios por medio de él.48 Ese solo sacrificio le hizo digno de servir como nuestro gran Sumo Sacerdote en el cielo, para siempre.49 Habiendo hecho ese sacrificio, Cristo entró en el Lugar Santísimo -- "el cielo mismo" -- para estar en preseeenncia de Dios a favor nuestro.50 Él nos invita a acercarnos a Él confiadamente, por fe, para alcanzar misericordia y gracia para que nos ayude en tiempo de necesidad.51 Pronto aparecerá por segunda vez "para traer salvación a los que le esperan".52
7. "Trazar Bien la Palabra de Verdad" 53
Las ideas casi infinitamente diversas y a menudo contradictorias atribuídas a la Biblia, y por ende su relevancia para nuestro tiempo, indican la importancia de identificar principios sobre cuya base podemos tener confianza en la validez de nuestras conclusiones con respecto a las perspectivas de la vida y la realidad que el divino Autor y los escritores inspirados se proponían transmitir con sus palabras.
Leemos y estudiamos la Biblia con el propósito de aprender quiénes somos, cómo y por qué vinimos a estar aquí, cómo deberíamos relacionarnos con la vida y aprovechar mejor sus oportunidades, a dónde vamos, y la mejor manera de llegar allí. Esto constituye lo que podemos llamar nuestra "visión del mundo", nuestro concepto de lo que se trata nuestra vida en el planeta Tierra.
Nuestra búsqueda de toda esta información es algo así como un viaje literal desde donde estamos ahora hasta donde nos gustaría estar, pero nunca antes hemos estado en la carretera. Al planear un viaje así, tenemos que saber primero dónde estamos, dónde queremos estar al final del viaje, y la mejor manera de llegar allí. Nuestros planes deben tomar en cuenta los hechos de la geografía y del viaje como realmente son, no como a nosotros nos gustaría que fuesen o como nosotros los imaginamos. En otras palabras, debemos ser objetivos con respecto a la realidad, a los hechos de la geografía y del viaje como ellos son realmente. Ser subjetivos en nuestros planes - pensar en ellos como los imaginamos o como nos gustaría que fuesen - podría ser desastroso con el correr del tiempo. Lo mismo sucede cuando leemos y estudiamos la Biblia: La objetividad es esencial. El ser subjetivo en nuestro estudio y en nuestros pensamientos inevitablemente impone nuestras personales e ilustradas opiniones sobre la Biblia, y nos deja ciegos y sordos a lo que Dios está tratando de decirnos por medio de ella. Como resultado, ¡suponemos que nuestras opiniones personales constituyen la voz de Dios!
En la Biblia, hasta un niño o una persona semi-analfabeta puede encontrar el camino de la salvación y seguirlo todo el trayecto hasta las puertas de perlas, y ser bienvenido allí. Pero, para un estudio profundo de algunas porciones de la Biblia, los que no se sienten a gusto con los idiomas hebreo y griego antiguos deben usar material pertinente de referencia preparado por personas de confianza que estén familiarizadas con esos idiomas. Ciertos factores son esenciales para todos los que lleven a cabo un estudio de la Biblia. El siguiente es un breve resumen de los factores esenciales para un estudio como éste.
La objetividad es la cualidad mental que aspira a evaluar ideas y sacar conclusiones en términos de su realidad intrínsica, más bien que en términos de las presuposiciones de una persona, que son subjetivas y no han sido sometidas a prueba. La objetividad es esencial para establecer el significado propuesto de la Biblia.
Las presuposiciones subjetivas y que no han sido sometidas a prueba en relación con la naturaleza y las enseñanzas de la Biblia conducen casi inevitablemente a conclusiones erróneas. Todo el mundo, consciente o inconscientemente, llega a la Biblia con ciertas presuposiciones sobre ella, que controlan la evaluación de la información considerada, y por ende, las conclusiones que se deriven de ella. En consecuencia, la importancia de las presuposiciones es crucial para establecer la validez de nuestras conclusiones. Las presuposiciones deberían permanecer siempre abiertas a revisión según lo requiera una evidencia más clara y más objetiva. El objetivo es eliminar cada uno de los factores subjetivos del proceso de razonamiento para ponerlo en armonía con la realidad objetiva.
¿Es posible someter a prueba la presuposición de que la Biblia es, como afirma ser, la singular revelación de la voluntad y propósito infinitos de Dios para la raza humana? Sí. La evidencia objetiva para esto consiste en (1) la evaluación precisa en la Biblia del estado humano natural ético-moral-espiritual, (2) su remedio perfecto para las imperfecciones de ese estado natural, (3) la demostración de que ese remedio ha transformado la psiquis de incontables millones de seres humanos durante dos mil años, y (4) que si los principios bíblicos fuesen universalmente aceptados y practicados, eliminarían automáticamente todas las guerras, todos los crímenes, y todas las egoístas manipulaciones de otros seres humanos, ¡transformando así este mundo en un pequeño cielo en la tierra! Dada la oportunidad, la experiencia humana confirma estas conclusiones más allá de la posibilidad de duda o error. Esto autentica los principios bíblicos como de un origen más que humano, y así valida la anterior presuposición como objetiva y digna de confianza.
El Antiguo Testamento se escribió hace entre veinticuatro y treinta y siete siglos, la mayor parte de él en hebreo antiguo y en un mundo más que un poquito diferente y extraño para nosotros. El Nuevo Testamento se escribió en griego hace como diecinueve siglos. El Antiguo Testamento registra la historia de los hebreos como el pueblo del pacto y el instrumento escogido del propósito divino para ellos y para la raza humana en tiempos antiguos, instrucción diseñada para prepararles para que fuesen representantes vivientes y testigos del verdadero Dios, y su respuesta individual y corporativa a esta instrucción.54 El idioma hebreo tenía un vocabulario limitado y reflejaba su cultura primitiva y su visión del mundo, una forma de escritura que consistía de consonantes solamente, y que tenía una gramática y una sintaxis diferentes de las nuestras hoy día.
Por esta razón, la Biblia está condicionada históricamente,55 esto es, adaptada y específicamente dirigida a las necesidades, la comprensión, y el papel de pacto de sus recipientes en el tiempo en que fue escrita, y a sus circunstancias y la percepción del propósito divino, y sin embargo, sus principios fundamentales y sus instrucciones son de valor y aplicabilidad universales. Se escribió en el idioma de ellos y en formas de pensamiento con las cuales estaban familiarizados, y refleja la perspectiva histórica de la salvación de su tiempo. Ese registro, sin embargo, "se escribió para nuestra instrucción" también. Por consiguiente, necesitamos condicionar nuestras mentes históricamente al tiempo, las circunstancias, y la perspectiva histórica de la salvación de ellos para entender y apreciar plenamente el mensaje de la Biblia para nuestro tiempo. Un estudio profundo y la apreciación dela Biblia requieren que se tomen en cuenta las circunstancias históricas en las cuales se escribió un pasaje.
La perspectiva histórica de la salvación del Antiguo Testamento veía a Israel como el pueblo del pacto de Dios y el instrumento escogido del divino propósito para restaurar a la humanidad a la armonía con el divino propósito para este mundo.56 Dios les reveló todo esto para que pudieran cooperar inteligentemente con su infinito propósito para la raza humana. Esa revelación, impartida durante siglos en la antigüedad, proporcionó al antiguo Israel la instrucción que le prepararía individual y colectivamente como nación para que representara plenamente el valor supremo y lo deseable de cooperar con el propósito eterno de Dios. Contemplaba el clímax de la historia de la tierra y la completa restauración de la soberanía divina sobre la tierra al final de los tiempos del Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento supone la validez de esta historia de la perspectiva de la salvación en el Antiguo Testamento en cuanto alcanza un clímax en la vida, el ministerio, la crucifixión, la resurrección, y la promesa de Jesús de regresar pronto - al final de los tiempos del Nuevo Testammmeento.57
Esta perspectiva bíblica histórica de la salvación estaba implícita en la Escritura y en las mentes de la gente de aquel tiempo. También debe estar en nuestras mentes al leer las Escrituras. Por consiguiente, la perspectiva histórica de la salvación del tiempo en que se escribió un pasaje debe tenerse en cuenta para establecer su verdadero y proyectado significado.
El texto original de la Escritura, en los idiomas en que se escribió, es la autoridad última y suprema de lo que ella dice.58 Buenas traducciones modernas, como la New Revised Standard Version (NRSV59), la New International Version (NIV), y la Good News Bible (Today´s English Version, TEV), son traducciones tan exactas y dignas de confianza como cualesquiera de las que están disponibles hoy en día. La King James Version (KJV), con su soberbio y majestuoso estilo, ha influido profundamente en el idioma inglés, y se ganó el cariño de sus lectores durante casi cuatro siglos, pero algunas veces no refleja con exactitud el texto original.60
Esto es porque la KJV estaba basada en manuscritos posteriores que habían acumulado numerosos errores de los copistas y cambios editoriales durante varios siglos desde los autógrafos originales. Desde que se descubrió un antiguo manuscrito conocido como el Sinaítico en 1844, se han descubierto miles de antiguos manuscritos siglos más cercanos a los originales, manuscritos que hoy día nos proporcionan información mucho más exacta en cuanto a qué decían realmente los autógrafos originales.61 Además, los idiomas bíblicos se entienden mejor que en 1611, cuando la KJV estuvo disponible, y la historia y la cultura de la antigüedad se comprenden mejor. El estudio de las palabras - el modo en que las palabras hebreas y griegas ocurren en la Biblia y su significado como está definido por el contexto, en cada caso - son por lo mismo esenciales para establecer su significado.
El contexto literario de un pasaje es esencial para establecer su significado con exactitud. Esto incluye en particular su contexto inmediato, pero también su contexto extendido en el documento entero del cual forma parte. El hebreo antiguo, en el cual se escribió la mayor parte del Antiguo Testamento,62 ya se había convertido en lengua muerta, hasta el punto de que, cuando Esdras leyó "el libro de la ley de Moisés" (la Torah, o el Pentateuco), en público aproximadamente en el año 450 a.C., fue necesario interpretarlo para que los judíos, aun los de aquel tiempo, lo entendieran.63
Varias características del hebreo antiguo eran responsables de esto: (1) En primer lugar, tenía un vocabulario muy limitado, en el cual se usaban muchas palabras para expresar una amplia variedad de significados. (Por ejemplo, la KJV traduce diez palabras hebreas comunes con un promedio de ochenta y cuatro expresiones inglesas cada una, ¡y una de ellas con 164 palabras y expresiones inglesas!)64 (2) La escritura del hebreo antiguo consistía de consonantes solamente, y el lector tenía que proporcionar las vocales que él pensaba que el escritor había tenido en mente, y es posible que en algunos casos proporcionase un juego de vocales diferentes de las que el escritor había pensado.65 Las vocales que ahora aparecen en las Biblias hebreas fueron añadidas a las consonantes por los masoretas, eruditos judíos, muchos siglos después de que el hebreo antiguo se hubiese convertido en lengua muerta, de acuerdo con lo que ellos pensaban que era el significado en la mente del escritor. Por esta razón, es inútil correlacionar dos pasajes de la Escritura basándonos en la misma palabra inglesa ubicada en una concordancia - ¡como hizo William Miller al desarrollar la doctrina del santuario!
La analogía de la Escritura - utilizar un pasaje bíblico para explicar otro - debe usarse con cuidado.66 El contexto de ambos pasajes debe tomarse en cuenta primero para establecer si se pueden usar juntos o no.
En resumen, un estudio de la Biblia en profundidad requiere tener en cuenta las presuposiciones de uno, las circunstancias históricas a las que se dirige un pasaje y a las que se pensó aplicarlo, su perspectiva histórica de la salvación, su sentido, tal como fue establecido por el idioma original, su contexto literario, y el uso cuidadoso de otros pasajes bíblicos para ampliarlo.
En la actualidad y en principio, los Adventistas del Séptimo Día afirman el principio de sola Scriptura de la Reforma, pero algunas veces lo comprometen inadvertidamente en la práctica, notablemente al afirmar la interpretación tradicional de Daniel 8:14.
El Adventismo del Séptimo Día surgió como una entidad discreta dentro de la comunidad cristiana el 23 de octubre de 1844 67 como resultado de una comprensión particular de Daniel 8:14 y el gran chasco que acompañó a su desilusión el día anterior. Esa comprensión, que fue modificada subsiguientemente en algunos detalles y se convirtió en la interpretación tradicional adventista, ha sido considerada desde entonces la piedra angular de la individualidad del adventismo, la manera en que entienden la Biblia, su teología, y su sentido de misión.68
En Jeremías 18:7-10, el profeta resume la naturaleza y el propósito de la profecía predictiva como sigue:
En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle.En consecuencia, la profecía predictiva es siempre condicional a la respuesta del pueblo al cual está dirigida. Su función no es demostrar presciencia divina, ni predetermina necesariamente el curso los sucesos, porque si lo hiciera, privaría a la gente del poder de elección. Su propósito e intención es permitirles hacer elecciones sabias en el momento presente indicando el resultado último de una elección correcta o una elección equivocada. Por esta razón, la profecía bíblica, hasta la profecía apocalíptica, y su elemento tiempo, es siempre flexible, para hacer provisión para el libre ejercicio de la elección humana.69 Es un anticipo de lo que puede ser, no de lo que será necesariamente.
En consecuencia, las setenta semanas de años de Daniel 9:24-27 proporcionaron a los exiliados hebreos en Babilonia una visión preliminar de lo que el fuuro les deparaba, sujeto a la cooperación de ellos.70
Tres Métodos de Estudio Bíblico
La interpretación tradicional adventista de Daniel 8:14 fue formulada sobre la base de lo que se conoce comúnmente como el método de textos de prueba en estudios bíblicos e interpretación, que interpreta los pasajes bíblicos en términos de lo que un lector moderno cree que significan. Este método (1) es altamente subjetivo, (2) entiende la Biblia desde la perspectiva cultural, histórica, y de historia de la salvación del lector moderno, (3) acepta la Biblia traducida como autorizada, (4) convierte en normativas las presuposiciones personales y de grupo para evaluar información y para (5) arribar a conclusiones. Este método no requiere adiestramiento o experiencia especiales, y es seguido por una mayoría de ignorantes lectores de la Biblia. Desde el principio, la mayoría de los adventistas ha seguido este método, pero ningún erudito bíblico de reputación lo sigue en la actualidad.
Cuando Daniel 8:14 es estudiado mediante el método histórico, se vuelven evidentes unas serias fallas en la interpretación tradicional porque el método histórico (1) aspira a ser tan objetivo como sea posible, (2) se esfuerza por entender la Biblia como los varios escritores se proponían que se entendiera lo que ellos escribieron y como los lectores originales la habrían entendido desde su perspectiva cultural, histórica, y de historia de la salvación; (3) considera como normativas las palabras, las formas literarias, y las afirmaciones según su significado en el idioma original; (4) se esfuerza por evaluar la información objetivamente, y (5) basa sus conclusiones en el peso de la evidencia. Este método requiere o bien adiestramiento especial en idiomas bíblicos y la historia y el entorno de la antigüedad o bien en la dependencia de material fuente preparado por personas que tengan tal adiestramiento. Desde más o menos 1940, la mayoría de los eruditos adventistas han seguido este método.
Desde aproximadamente 1970, un híbrido de estos dos métodos, conocido como el método histórico-gramatical 71, ha alcanzado popularidad limitada entre eruditos Adventistas del Séptimo Día y el pueblo laico, y apoyo principal entre los administradores de la iglesia. ¿Por qué? Este método consiste de procedimientos históricos bajo el control de presuposiciones y principios de textos de prueba, que le permiten proporcionar un aparente apoyo erudito para conclusiones tradicionales. Es altamente subjetivo, aspira a dominar y a su tiempo controlar todo el estudio de la Biblia por parte de los Adventistas, y ha controlado más o menos la política doctrinal de la Conferencia General durante los pasados treinta años.
Emulemos la sinceridad y diligencia de nuestros antepasados espirituales en su estudio de la Palabra de Dios. No tenemos ninguna razón válida para criticarles a causa de las fallas que encontramos en su manera de entender la Biblia.72 Recordemos que ellos hicieron lo mejor que pudieron al estudiar la Biblia con el método de textos de prueba, el método generalmente aceptado en aquel tiempo.73 Ellos no tenían acceso a los manuscritos antiguos más precisos que tenemos hoy día, ni nuestro conocimiento de los idiomas hebreo y griego antiguos, ni la historia de los tiempos antiguos. Al tomar nota de las fallas en su interpretación tradicional de Daniel 8:14, podemos sentirnos agradecidos por su dedicación, construir sobre sus esfuerzos, y ser fieles en nuestro tiempo como ellos lo fueron en el suyo, de la mejor manera que es nuestro privilegio tener.74
8. "Enseñar Debidamente" Daniel 8:14
El primer imperativo para comprender las profecías de Daniel en el sentido que se proponía la Inspiración es un estado de ánimo objetivo, desprovisto de toda presuposición personal, subjetiva, moderna, con respecto al significado de estas profecías.
El segundo imperativo es identificar las circunstancias establecidas por Daniel 1 al 6 y 9:1-23, que proporcionan el trasfondo histórico dentro del cual la Inspiración fija sus cinco pasajes proféticos y desde los cuales se proponía que los entendiesen Daniel y sus propuestos lectores. En consecuencia, para entender esos pasajes como la Inspiración se proponía que fuesen entendidos, debemos tener en mente la perspectiva histórica, y desde la misma perspectiva histórica de la salvación que Daniel y sus propuestos lectores. Cualquier interpretación que ignore o controvierta la perspectiva histórica y/o la perspectiva de la historia de la salvación de su tiempo automáticamente se hace sospechosa, e impone una interpretación extraña, no inspirada, de esas profecías.
Los primeros seis capítulos del libro de Daniel relatan el exilio de Daniel y sus compatriotas a Babilonia "en el año tercero del reinado de Joaquín de Judá", que está fechado en los años 606/605 A.C., y sus experiencias durante los setenta años del exilio predicho por Jeremías en el capítulo 29:1-14. Según Daniel 9:1, en "el año primero de Darío" (que está fechado en los años 537/536 A.C., según el método de cálculo inclusivo judío), Daniel había estado en el exilio exactamente durante setenta años. Pero todavía no había ninguna evidencia visible de que la liberación del exilio era inminente. En consecuencia, Daniel elevó la oración del importuno para la liberación del exilio y para la restauración registrada en el capítulo 9:4-19.
Mientras Daniel estaba todavía orando, reapareció el ángel Gabriel 75 y dijo: "Al principio de tus ruegos fue dada la orden [obviamente en el cielo], y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión". En seguida, Gabriel repite la "orden" textualmente (versículo 24), como había prometido, y procede a explicarla en los versículos 25-27.
Es de importancia crucial observar que Gabriel identifica explícitamente la "orden" que "salió para restaurar y edificar a Jerusalén" al comienzo de las setenta semanas de años como "la orden" que "fue dada" - en el cielo - mientras Daniel estaba orando.76 ¡Esa "orden" 77 era obviamente una que sólo Dios mismo (no un monarca terrenal) podía haber dado! ¡Bajo la autoridad nada menos que del ángel Gabriel, las "setenta semanas" de años comenzaron, pues, en el año 537 A.C., no ocho años más tarde, en el 457 A.C.!
La explicación de Gabriel de esa "orden" en los versículos 25-27 bosquejó brevemente el futuro del pueblo del pacto de Dios durante las setenta semanas de años, y su clímax en la despiadada opresión del "príncipe que ha de venir" durante la septuagésima de las setenta "semanas", que Gabriel ya había predicho en 8:9-13 y explicado en los versículos 19 al 25.78
Como ya se ha observado, Daniel 9:23-25 inicia las setenta semanas de años en el momento en que la "orden" fue dada en el cielo, en el año 537 A.C. De la misma manera, la identificación contextual del pronombre "él" [sobreentendido en la versión hispana de la Biblia] en el versículo 27 identifica sucesos de la historia que marcan su terminación en la última de las setenta "semanas". Se acepta universalmente que el antecedente inmediato de un pronombre personal identifica a la persona a la cual se refiere, a menos que el contexto especifique lo contrario, sin ambigüedades. En consecuencia, el versículo 26 identifica el antecedente inmediato del pronombre "él" en el versículo 27, que "confirma el pacto con muchos" durante la septuagésima de las setenta "semanas" y "hace cesar el sacrificio y la ofrenda" durante la última mitad de la "semana" como el malvado "príncipe que ha de venir" - ¡no como el "Mesías" de los versículos 25-26!
Daniel 11:23 confirma el hecho de que su alias, el último rey del norte, en efecto hace un pacto con gente en "alianza" con él. También, su suerte se establece en el versículo 27; "lo que está determinado es derramado sobre el desolador" equivale a que el cuerno-rey es "quebrantado, aunque no por mano humana", y al último rey del norte en el capítulo 11, que "llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude".79
Daniel 9:24-27 proporciona, pues, una explicación exacta, pero mucho más completa, de la pregunta y la respuesta en Daniel 8:13-14 acerca de los sucesos entre el tiempo de Daniel y el "tiempo del fin" "después de muchos días" cuando "la visión de las tardes y mañanas" habría de encontrar su cumplimiento.80 ¿No es esto exactamente lo que Gabriel dijo se supone que haría la audición del 9:24-27? 81
Tal es la perspectiva histórica de la salvación en Daniel. Para entender los capítulos 8 y 9 como el cielo se proponía que fuesen entendidos, tenemos que imaginarnos en las circunstancias históricas de Daniel y verlas desde esta perspectiva histórica de la salvación para formarnos una idea exacta de lo que le fue revelado a él.
Perspectiva de la Historia de la Salvación en Daniel
La perspectiva de la salvación en Daniel era una combinación de las visiones de los capítulos 2 y 7, cada uno con su explicación, y el capítulo 8 con su triple explicación de los capítulos 8, 9, y 11-12. Consistía de una serie de reinos universales82 seguidos de un período de desintegración y fragmentación,83 que Gabriel le dijo a Daniel sería un "tiempo angustioso" (9:25)84.
En el "tiempo señalado del fin - después de muchos días" - y después de sesenta y nueve de las "setenta semanas de años" 85 - habría un "tiempo de angustia" siiinn precedentes para el pueblo de Dios, durante el cual sería "pisoteado", su poder hecho añicos,86 su tierra y su ciudad devastadas,87 su lealtad y su fidelidad hacia Dios probadas,88 su pacto con Dios y su sistema establecido de culto abolido,89 y un sistema idolátrico de culto obligatorio establecido.90 Como resultado de este intento de borrar el conocimiento y el culto del verdadero Dios, muchos judíos apostatarían y entrarían en un "pacto" con su opresor.91
La duración de este tiempo de angustia del pueblo de Dios se da de varias maneras como (1) "tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo" = tres años y medio,92 como (2) la segunda mitad de la septuagésima de las setenta "semanas" = también a tres años y medio,93 y como (3) el tiempo durante el cual se habrían ofrecido normalmente 2300 sacrificios de mañana y tarde = 1150 días literales = tres años, dos meses, y 10 días 94 dentro de los tres años y medio de "angustia".95
Al final de este tiempo de angustia, el Anciano de Días se sentaría para juzgar, y el "fin determinado" sería "derramado sobre el desolador", que así "llegaría a su fin sin que nadie le ayudase" y sería "quebrantado" "mas no por sí" 96. Simultáneamente, el santuario sería "restaurado", el Anciano de Días vindicaría a su pueblo fiel y le entregaría como recompensa el "reino eterno", Miguel se levantaría para librarles, los muertos justos resucitarían a la vida eterna, los "sabios", incluyendo a Daniel, entrarían a recibir su recompensa eterna y resplandecerían como el resplandor del firmamento por siempre jamás.97
Las profecías de Daniel sitúan este tiempo de angustia (1) durante el "tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo" de Daniel 7:25, (2) en o cerca del "fin" del "reinado" de la era de los cuatro cuernos griegos de 8:8, 21-23; (3) durante la segunda mitad de la septuagésima de las setenta semanas del 9:24-27, y (4) durante el reinado del último rey del norte del capítulo 11:20-45.
Obviamente, la perspectiva de la historia de la salvación en Daniel era vastamente diferente de la nuestra - ¡por más de dos mil años! Pero, por la segura palabra de su ángel mentor, esa era la perspectiva desde la cual él y el ángel Gabriel contemplaban el futuro en ese momento. Es un fomato idéntico al establecido en el Antiguo Testamento.35 ¡Ignorarlo o negarlo es una gran violación del principio de sola Scriptura, y equivale a decir que ni Daniel ni Gabriel sabían de qué estaban hablando! ¡Es una parte importante de un estudio profundo de la Biblia leerla desde su perspectiva histórica y desde la perspectiva de la historia de la salvación, para entender y apreciar su mensaje para nosotros en nuestros tiempos!
La perspectiva de la historia de la salvación en Daniel invalida, pues, explícitamente el concepto historicista de la profecía predictiva. Además, la perspectiva de Daniel era idéntica a la del Antiguo Testamento en general.98
Cuatro Equivocaciones en la Traducción de la Versión KJV Que Indujeron a Error a los Pioneros Adventistas
Cuatro grandes errores de traducción en Daniel 8:14 y 9:25-26 en la versión KJV, de los cuales tanto William Miller como los pioneros adventistas obviamente no tenían conocimiento, les extraviaron inadvertidamente.99
En la versión KJV, Daniel 8:14 dice: "Hasta dos mil y trescientos días; luego el santuario será purificado". Aquí y en el capítulo 9, la KJV refleja erróneamente el texto hebreo de Daniel en cuatro puntos específicos. En el texto hebreo original y en la New Revised Standard Version (NRSV) dice: "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será restaurado a su estado legítimo".
La palabra hebrea para "días", yamim, no aparece en el texto hebreo de 8:14, que dice simplemente erev boquer, "tarde mañana". "Días" es la interpretación, no la traducción. Cuando Daniel quería decir "días", consistentemente escribía "días", yamim.100 Dondequiera que aparecen las palabras erev y boquer en un contexto del santuario (como en 8:14), se refieren, sin excepción, a los servicios de culto de los sacrificios o a algún otro aspecto del santuario y sus servicios rituales. Estos sacrificios se ofrecían tamid, "regularmente", al final de cada tarde antes de la puesta del sol, y temprano cada mañana, después de la salida del sol. Véase, por ejemplo, Éxodo 29:38-42 y Números 28:3-6. Algunas veces, erev precede a boquer en vista de la costumbre hebrea de iniciar cada día a la puesta del sol, refiriéndose erev específicamente a la luz menguante del día asociada con la puesta del sol, y boquer a la creciente luz del día asociada con la salida del sol, no a las porciones de oscuridad y de luz de un día de 24 horas.
La interpretación tradicional considera a erev boquer, "tarde mañana", un término compuesto que significa un día de 24 horas. Pero, según el versículo 26, haerev we haboquer, "la tarde y la mañana" son entidades separadas, como lo requiere el artículo definido repetido. Tanto la pregunta del versículo 13 como la respuesta del versículo 14 se enfocan sobre el santuario y el tiempo durante el cual el continuo sacrificio (tamid) fue prohibido. En consecuencia, en el versículo 14, erev boquer debe entenderse, en un contexto de culto del santuario, específicamente con referencia al continuo sacrificio (tamid).
Nótese también que la pregunta del versículo 13, para la cual el versículo 14 es la inspirada respuesta, se refiere a por cuánto tiempo sería "pisoteado" el tamid, el "continuo sacrificio" ya mencionado en el versículo 11. En lugar de tamid en el versículo 13, sin embargo, el versículo 14 tiene la expresión erev boquer, llamando la atención, por lo tanto, al hecho de que ambos son términos sinónimos para la misma cosa, los servicios sacrificiales de tarde y mañana. En realidad, ambos términos ocurren juntos en los pasajes mencionados más arriba con respecto a los dos servicios diarios de culto. (En 8:11 y 14, la NRSV añade - correctamente - "sacrificio" al t&eaccuutee;rmino "regular", tamid, en reconocimiento del hecho de que tamid se refiere a los sacrificios diarios o regulares).
La palabra tamid, "continuo (continuamente)", "diario (diariamente)" ocurre 104 veces en el Antiguo Testamento, 51 veces en relación con el ritual del santuario, 53 veces en otros contextos. Más de la mitad de las 51 ocurrencias relacionadas con el santuario se relacionan con el sacrificio continuo (32 de las 51 veces); y 19 veces con el pan de la proposición, la lámpara, la ofrenda de harina, y otros aspectos del santuario y su ritual.
La palabra hebrea nitsdaq nunca significa "purificado", como la traduce la KJV. Nitsdaq es la forma pasiva del verbo tsadaq, "estar recto", y significa "ser puesto recto", o como la traduce la NRSV, "ser restaurado a su legítimo estado". Si Daniel hubiese querido decir "purificado", habría usado la palabra taher, que sí significa "purificado" y siempre se refiere a la purificación ritual, en contraste con tsadaq, que siempre lleva la connotación de rectitud moral.101
Daniel 8:14 tiene que ver con el significado del servicio de culto sacrificial, no con si se llevaba a cabo correctamente o no. Afirmaba la continuada lealtad de Israel a Dios y su compromiso con su relación de pacto con Él, al comienzo y nuevamente al final de cada día. La KJV basó su traducción de nitsdaq como "purificado" en la Vulgata latina, que dice mundabitur, y la Septuaginta griega, que dice katharisthesetai, las cuales denotan purificación ritual, reflejando probablemente la purificación ritual del templo después de que fue profanado por Antíoco IV Epífanes en el año 167 A.C., como está registrado en 1 Macabeos 4:36-54.102
En la KJV, "el Mesías Príncipe" de Daniel 9:25 y el "Mesías" del versículo 26, respectivamente, constituyen una interpretación, no la traducción, del texto hebreo. El texto hebreo dice "un ungido, un príncipe" o "un príncipe ungido" en 9:25 y "un ungido" en el versículo 26. Al hacerlo, la KJV comete el doble error de: (1) traducir el hebreo indefinido como definido, y (2) identificar arbitrariamente al príncipe ungido como Cristo Jesús. Este doble error automáticamente indujo a los pioneros adventistas a otro error, de más bulto, en el versículo 27, que consideramos más abajo.
Por supuesto, la palabra inglesa "messiah" translitera con exactitud el messias griego, que a su vez translitera la palabra hebrea mashhiach, y la palabra inglesa "Christ" traduce correctamente la palabra griega messias. Pero los traductores de la KJV no tenían ninguna razón legítima para traducir el indefinido hebreo como definido e identificar como Cristo Jesús al príncipe ungido de Daniel 9:25 y 26.
La traducción, en la KJV, de "siete semanas, y sesenta y dos semanas" de 9:25, que implicaban un total de sesenta y nueve "semanas" entre "la salida de la orden para restaurar y edificar Jerusalén" y la venida del Mesías Príncipe, falsifica bárbaramente la sintaxis hebrea del versículo 25.
La sintaxis hebrea requiere que el período de siete semanas sea el tiempo entre "la salida de la orden para restaurar y edificar Jerusalén" y el "príncipe ungido" al que se refiere, y que las "sesenta y dos semanas" se refieran a la duración de los "tiempos angustiosos" durante los cuales la "plaza" y el "muro" permanezcan levantados antes del malvado "príncipe que ha de venir" del versículo siguiente. La NRSV traduce correctamente la sintaxis hebrea del versículo 25: "... habrá siete semanas; y por sesenta y dos semanas [Jerusalén] será reconstruida ...". El versículo 26 confirma el hecho de que las siete semanas y las sesenta y dos semanas son dos períodos de tiempo distintos, no un solo período de tiempo compuesto. El lenguaje hebreo a través del Antiguo Testamento confirma esta conclusión.
Los que formularon la interpretación adventista tradicional de Daniel 8:14 fueron inducidos a equivocación por estos cuatro errores en la KJV. Si hubiesen trabajado directamente con el texto hebreo de Daniel, o una traducción inglesa exacta, nunca habrían inventado la interpretación adventista tradicional.
Su segundo error fue adoptar la interpretación de día por año de la profecía bíblica. Ese pseudo-principio, inherente a la interpretación historicista de la profecía bíblica, fue inventado en el siglo noveno por el erudito judío Nahawendi como un dispositivo para hacer que las profecías de Daniel fuesen relevantes para su tiempo. Posteriormente, los eruditos católicos lo adoptaron y lo usaron hasta que ciertos otros eruditos católicos, y más tarde los protestantes, basaron en él su identificación del papado como el anticristo de la profecía bíblica. Más tarde, los católicos romanos abandonaron el principio de día por año, mientras que los protestantes lo conservaron como prueba de que Roma era "Babilonia". Baste observar aquí que no existe base bíblica en lo absoluto para este así llamado principio.103
El Contexto Inmediato de Daniel 8:14
La visión de Daniel 8:1-12, la pregunta del versículo 13, y la explicación de los versículos 15 al 27 constituyen el contexto inmediato del versículo 14. En realidad, el mismo capítulo 8 identifica todos los cuatro elementos esenciales del versículo 14: (1) su santuario, (2) por qué debía ser purificado o "restaurado a su legítimo estado", (3) por cuánto tiempo debía ser purificado o restaurado, y (4) cuándo ocurriría esa purificación o restauración.
Según los versículos 9-12, el misterioso cuerno pequeño invade la "tierra gloriosa" y derriba el santuario situado allí - obviamente el santuario, o templo, de Jerusalén. El mismo versículo 14 especifica que el período de tiempo durante el cual al santuario permanecería derribado y su continuo sacrificio suspendido es el tiempo durante el cual 2300 "sacrificios diarios" se habrían ofrecido normalmente. Con dos de estos sacrificios cada día, resultarían 1150 días literales de veinticuatro horas, o tres años, dos meses, y 10 días. ¿Cuándo ocurriría esto? Los versículos 21 al 25 especifican que todo esto, incluyendo la purificación o restauración del santuario a su legítimo estado, tendría lugar poco después del fin de la era griega (helenística) de los cuatro cuernos de la profecía.
El versículo 13, la pregunta para la cual el versículo 14 es la respuesta, identifica las "tardes y mañanas" como un término equivalente a su "continuo sacrificio".104 La naturaleza de la purificación o la restauración del santuario se explica en el contexto próximo del resto del libro de Daniel, que también identifica otros sucesos que acompañan o siguen a su purificación o restauración.
Los versículos 11 y 12 del capítulo 8 atribuyen el pisoteo del santuario mencionado en los versículos 11-13 al enigmático cuerno pequeño del versículo 8, que los versículos 21-23 identifican como "un rey altivo de rostro" al "fin" de la era de los cuatro cuernos (griegos) de la visión. En consecuencia, el contexto identifica explícitamente la restauración del santuario a su legítimo estado en el versículo 14 como quitar el daño causado por el cuerno pequeño. El estado derribado y pisoteado del santuario incluía, en particular, quitar el "continuo sacrificio" y poner en su lugar la "prevaricación asoladora"105.
La respuesta del versículo 14 reemplaza la expresión "tardes y mañanas" con la pregunta del versículo 13 sobre "el continuo sacrificio", identificándoles, por lo tanto, como términos equivalentes para la misma cosa. Con dos sacrificios cada día, el tiempo durante el cual se habrían ofrecido normalmente 2300 sacrificios de mañana y tarde sería un período de 1150 días literales, o casi tres y medio años literales. El versículo 26 identifica el tiempo en la historia cuando esto sucedería como "el tiempo señalado para el fin ... después de muchos días", "al fin" del "reinado" de los cuatro reinos griegos (helenísticos) del macho cabrío.106
El contexto inmediato del versículo 14 - el mismo capítulo 8 - identifica, pues, todos los elementos esenciales del versículo, pero deja sin explicar la restauración del santuario "a su legítimo estado", porque Daniel cayó enfermo.107 Como se verá, los sucesos asociados a esa restauración se revelan en alguna otra parte de Daniel. La interpretación adventista tradicional de Daniel 8:14 la elimina por completo del contexto inmediato en el cual Gabriel y Daniel la colocan, en evidente violación del principio de sola Scriptura. El contexto próximo - Daniel 7, 9, y 10-12 - aclara la cuestión todavíaaa más.
Daniel 9 Como Contexto Próximo y Continuo del 8:14
La interpretación tradicional adventista de Daniel 8:14 reconoce una relación entre los capítulos 8 y 9, pero en tres puntos vitales interpreta mal su contribución contextual a una comprensión exacta de 8:14. Esta relación válida es evidente a partir del hecho de (1) que Gabriel no había podido completar su cometido de explicar la visión del capítulo 8,108 (2) que cuando reaparece en el 9:21-25, emplaza a Daniel para que "entienda" esa visión, y (3) que su mensaje en el 9:24-27 proporciona la misma información que se necesita para complementar su frustrada explicación del 8:19-27.
La interpretación tradicional supone que las 70 "semanas" de años del 9:24 constituyen los primeros 490 de sus 2300 erev boquer interpretados como otros tantos años literales durante los cuales se dice que el santuario queda asolado. Pero, de acuerdo con el 9:24-26, el santuario está restaurado y en pleno funcionamiento durante las primeras 69 de las 70 "semanas"! ¿Cómo puede el mismo santuario estar restaurado y en pleno funcionamiento109 durante el mismo tiempo del 8:13-14 en que está "asolado"? ¡Esta insoluble paradoja, inherente en e indispensable para la interpretación tradicional, la constituye en un oxímoron [una imposible combinación de lo contradictorio y lo incongruente]!
La segunda anomalía contextual implícita en y esencial para la interpretación tradicional es su identificación de davar, "palabra" (KJV "mandamiento"), que salió para restaurar y edificar a Jerusalén,110 como el decreto de Artajerjes Longímano, en el año 457 A.C. Pero ese decreto111 no dice nada acerca de reconstruir ni a Jerusalén ni el templo, que ya habían sido reconstruídos y habían estado en funcionamiento durante 59 años!112
Inmediatamente antes de la reaparición y el mensaje de Gabriel registrados en el 9:20-27, Daniel había estado rogando a Dios en oración que restaurara su ahora asolado santuario en Jerusalén.113 En este punto de la oración de Daniel, Gabriel le interrumpe para anunciar que una davar, "palabra"114 (u "orden", KJV) ya había sido dada, obviamente en el cielo, en respuesta a su oración, y que él (Gabriel) había venido ahora a "enseñársela" a Daniel. En seguida repite la "orden"115 y la explica.116 ¡Contextualmente, la "palabra" que "salió [motsa] para restaurar y reedificar a Jerusalén"117 es la misma "orden" que "salió" (yatsa) en respuesta a la oración de Daniel,118 y se cita literalmente en el versículo 24! ¡Gabriel asegura a Daniel que Dios mismo, no ningún monarca terrenal, había ya contestado su ferviente oración! Obviamente, esa "orden"119 es una que sólo Dios mismo podía haber emitido, no ningún monarca terrenal!
Con considerable apoyo aún entre eruditos bíblicos supuestamente reputados, la interpretación tradicional adventista identifica el "él" del 9:27 [sobreentendido en la versión hispana], que "confirma el pacto con muchos" judíos renegados durante la septuagésima de las setenta semanas,120 y a la mitad de la semana "hace cesar el sacrificio y la ofrenda", como el "Mesías Príncipe" de los versículos 25 y 26, o sea Cristo. Pero el antecedente inmediato del pronombre "él" en el versículo 27 es el malvado "príncipe que ha de venir" del versículo 26, ¡no el príncipe ungido del versículo 25! Sólo confiando en la defectuosa identificación que hace la KJV del príncipe ungido del versículo 25 como Cristo, e identificando a esta persona como el "él" del versículo 27, puede la interpretación tradicional calcular hacia atrás para identificar el decreto de Artajerjes Longímano en el año 457 A.C. como lo que marca el comienzo de las setenta "semanas" de años (y por ende también de los 2300 años). Además, el hebreo ein lo del versículo 26 ("mas no por sí") en realidad significa que el príncipe cuya vida es quitada no tendría sucesor. Por esta razón, ¡hacerlo reaparecer a él o a un sucesor como el "él" del versículo 27 hace que el versículo 27 contradiga el versículo 26! ¡Otro oxímoron!
Sin embargo, identificar el "él" del versículo 27 como el perverso "príncipe que ha de venir" del versículo 26 pone al versículo 27 en paralelo exacto con la carrera del cuerno pequeño del capítulo 8, que también "hace cesar el sacrificio y la ofrenda" y en su lugar establece "la prevaricación asoladora".121 Recuérdese, como se señaló más arriba, que el ángel Gabriel presentó específicamente el contenido de 9:25-27 como la continuación de la explicación de la profecía del capítulo 8. Para completar el paralelo, ahora122 le dice a Daniel que "lo que está determinado se derrame sobre el desolador", como anteriormente le había dicho (en el capítulo 8) que "el rey altivo de rostro" "sería quebrantado, aunque no por manos humanas".123
Esta comprensión contextual del 9:27 ubica, de manera automática y concluyente, las "2300 tardes y mañanas" del 8:14, entendidas como el número de sacrificios que se ofrecerían normalmente, a razón de dos cada día, durante el curso de 1150 días, dentro de los 1260 días, o tres años y medio de la segunda mitad de la septuagésima "semana" de años del capítulo 9 - el "tiempo del fin", "al fin" de la era de "los cuatro cuernos"124, cuando el cuerno pequeño de los versículos 9-13, 23-27 aparece en el escenario profético de lo que era, en tiempos de Daniel, "el distante futuro"125.
9. Fallas en la Doctrina del Santuario
No puede haber duda en cuanto a la sinceridad, diligencia, e integridad de los que formularon la interpretación adventista tradicional de Daniel 8:14. Es igualmente obvio que seguían los defectuosos principios del método de textos de prueba: (1) En cuatro ocasiones importantes, adoptaron errores de traducción en los cuales la KJV desfigura el texto hebreo. (2) Ignoraron por completo el contexto literario en el cual ocurre Daniel 8:14. (3) Así también, ignoraron el contexto histórico especificado por los primeros seis capítulos y el capítulo 9:1-19 del libro, dentro de los cuales se dan sus varios periscopios proféticos y a los cuales se aplicaban específicamente. (4) No tomaron en cuenta la perspectiva histórica de la salvación especificada en el libro (y todo el Antiguo Testamento),126 dentro del cual ocurre Daniel 8:14, y al cual Daniel lo aplica específicamente. Como se establece en la sección precedente de este trabajo, tanto el principio de sola Scriptura y el método histórico requieren que estos factores se tomen en cuenta.
En la actualidad, cualquiera que cometa errores garrafales exegéticos como éstos es descartada automáticamente como un estudiante de Biblia indigno de confianza. Si los pioneros de nuestro mensaje hubiesen seguido los principios del método histórico, jamás habrían llegado a las conclusiones a las que llegaron, y jamás habrían experimentado el amargo desengaño del 22 de octubre de 1844. ¡Emulemos su sinceridad, su seriedad, y su devoción a la Palabra de Dios, y seamos fieles a lo mejor que sabemos en la actualidad, como ellos lo fueron en su tiempo!
En comparación con los requisitos exegéticos establecidos en las dos secciones precedentes (7 y 8, más arriba), la interpretación tradicional de Daniel 8:14 pasa por alto ...
... el contexto histórico proporcionado por los capítulos 1 al 6 y 9:4-19, dentro del cual lo colocó la Inspiración - el punto en la historia en que los setenta años de exilio predicho por Jeremías terminaron y la era de la restauración estaba a punto de comenzar.
... la perspectiva histórica de la salvación de los tiempos de Daniel, y de la Biblia entera. 35,131 ... el texto hebreo de Daniel 8:14 y de 9:25-26 en cuatro puntos principales, identificados en la sección 8.103
... el contexto inmediato de 8:14 en el mismo capítulo 8, que explícitamente identifica (1) el santuario mencionado en el versículo 14 como el identificado en los versículos 9-11como "la tierra gloriosa", Judea; (2) su asolación del santuario, como la causada por el cuerno pequeño en los versículos 11 al 13, y (3) cuándo esa asolación tendría lugar, al final de la era griega (helenística), en los versículos 21-23. En consecuencia, la referencia, por analogía, al santuario celestial en el libro de Hebreos es irrelevante.
... el hecho de que 9:24-26 tiene el santuario restaurado y en pleno funcionamiento durante el mismo tiempo que 8:13-14 lo menciona como asolado e inoperativo. Esta contradicción, inherente a, y esencial para, la interpretación tradicional de Daniel 8:14, lo cual requiere que las setenta semanas de años sean consideradas como el primer segmento de los 2300 "días", la convierte en un oxímoron exegético.
La idea de día por año aplicada a la profecía bíblica aparece por primera vez en el intento del erudito karaíta judío del siglo noveno de relacionar el cumplimiento de las profecías de Daniel con los sucesos de su tiempo. En los tiempos modernos, el confiar en el "principio" de día por año para la interpretación de las profecías bíblicas se originó en (1) la errónea traducción en la KJV de la expresión hebrea erev boquer ("tardes y mañanas") en Daniel 8:14 como "días", cuando es un hecho que erev boquer es el equivalente contextual de la pregunta del versículo 13 sobre el "continuo sacrificio", para la cual el versículo 14 es la respuesta inspirada, y en (2) el intento de correlacionar estos supuestos "días" con las "setenta semanas" de Daniel 9:24. La expresión "setenta semanas" es simplemente el uso del sistema de jubileo de expresar 490 años como 49 jubileos, consistiendo cada diez "jubileos" de 49 años literales. No hay absolutamente ninguna base bíblica para citar a Daniel 9 como evidencia de la idea de día por año.
Debe observarse que los "días" de Números 14:34, durante los cuales los representantes de las doce tribus habían espiado en la tierra de Canaán, no profetizaban los años a los que Dios sentenció a los israelitas a vagar por el desierto. Esos años eran, más bien, judiciales, que sentenciaban a los incrédulos nómadas por su falta de fe en la promesa de Dios de darles la tierra de Canaán. Los 390 "días" de Ezequiel 4:6, durante los cuales Dios dio instrucciones al profeta para que yaciera primero sobre un lado y luego sobre el otro, representaban otros tantos años pasados en apostasía. Esos "días" no profetizaban en manera alguna los años que pasarían en apostasía.
Bajo el título "El Ministerio de Cristo en el Santuario Celestial", el artículo 23 de las Creencias Fundamentales dice como sigue, con una distinción entre lo que refleja con exactitud la Escritura y es bíblicamente relevante en negrita y la fallida interpretación, en la doctrina del santuario, de pasajes bíblicos, en tipo de letra ordinaria:
Hay un santuario en el cielo, el verdadero tabernáculo que levantó Dios, y no el hombre. En él, Cristo ministra a favor nuestro, poniendo a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez para siempre en la cruz. Fue introducido como nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó su ministerio de intercesión en el momento de su ascensión. En 1844, al final del período profético de los 2300 días, entró a la segunda y última fase de su ministerio de expiación. Es una obra de juicio investigador, que es parte de la disposición final de todos los pecados, tipificado por la purificación del antiguo santuario el Día de Expiación. En ese servicio típico, el santuario era purificado con la sangre de los animales sacrificados, pero las cosas celestiales son purificadas con el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús. El juicio investigador revela a las inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos duermen en Cristo y, por lo tanto, en Él, son considerados dignos de participar en la primera resurrección. También manifiesta quiénes de entre los vivos moran en Cristo, guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y en Él, por lo tanto, están listos para ser trasladados a su reino eterno. Este juicio vindica a Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que han permanecido leales a Dios recibirán el reino. La terminación de su ministerio marcará el fin del tiempo de prueba para la humanidad antes del segundo advenimiento.La primera parte de la anterior declaración refleja con precisi&oa